Pedro Ignacio Calderon

Textos del programa de mano sobre el nombramiento del Maestro Calderón como director emérito

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Texto de Teresa Parodi, ministra de cultura de la Nación:

El 24 de mayo de este año 2015, celebramos que la Orquesta Sinfónica Nacional haya llegado, por fin, a su sede permamente en este Centro Cultural Kirchner. Y hemos entendido imprescindible distinguir a quien durante todos estos largos años la dirigió y condujo por ese camino errante, haciéndola crecer y florecer aún en la adversidad.

Este gran músico entrerriano, discípulo de Ginastera, Gianneo, Ugarte, Scaramuzza y Amicarelli, que ha cosechado premios y logros profesionales en nuestro país y en el mundo, ha sido quien durante 22 años coordinó y guió la labor de las más de cien personas que integran esta orquesta, ensayo tras ensayo, concierto tras concierto, sin olvidar la dimensión humana de quienes la conforman y del público que la disfruta. Su acción ha sido cortés y firme, marcada por una impronta humanista y un dedicado compromiso artístico.

La Orquesta Sinfónica Nacional, creada en 1948 con el objetivo de promocionar a directores, compositores y ejecutantes argentinos y difundir los clásicos de la música en grandes y pequeños auditorios, ha logrado, de su mano, traspasar nuestras fronteras en giras internacionales.

Por su valioso aporte a nuestra cultura, el Ministerio de Cultura de la Nación tiene el honor de distinguir al Maestro Pedro Ignacio Calderón como Director Emérito de esta orquesta, aquí en su propia casa, la Ballena Azul. Es éste un merecidísimo agradecimiento y una distinción por su trayectoria artística, por su gestión y por su notable dedicación profesional que compartimos orgullosos con todo el pueblo argentino. Este 24 de julio de 2015, volvemos a celebrar la música y a quienes se han comprometido a hacer de ella una expresión de libertad y de resistencia.

Teresa Parodi
Ministra de Cultura de la Nación

Maestro Pedro Ignacio Calderón: Director Emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional:

La virtud y la fascinación por el repertorio.

En tiempos donde la Orquesta Sinfónica Nacional, a sesenta y siete años de su fundación en el año 1948, alcanza su nuevo destino en la Ballena Azul, se hace necesario presentificar la actualización de su Memoria y singularizar un acontecimiento que irrumpió en el final de una etapa de desconstructividad conflictiva, que había comenzado en la mitad del período democrático y se prolongó hasta el año 1992: la convocatoria del Maestro Pedro Ignacio Calderón, primero en calidad de Director Principal Invitado y más adelante, a comienzos de 1994, como Titular del organismo.

Durante su gestión comienza una etapa de enorme vitalidad en el desarrollo del gran repertorio sinfónico. Su prestigio en el país, como en el plano internacional, agregó un plus a la orquesta, ya que muchos artistas de relieve se sintieron atraídos para sumarse a las temporadas de conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional, cuyo ciclo principal se consolidó en el Auditorio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. Las invitaciones recibidas para la realización de giras internacionales, tanto a Japón /EEUU (1998), como a la XVIª Edición del Festival de Canarias “De los Cinco Continentes”, confirmaban el interés que empezó a despertar la orquesta.

En todos esos años, con una fuerza arrolladora, realizó los ciclos completos de las Sinfonías de Gustav Mahler, Jan Sibelius, los poemas de Richard Strauss, Dimitri Shostakovich, y gran parte del repertorio sinfónico, oratorios y ballets de Igor Stravinsky, Serguei Prokofiev, Bela Bartok, Alberto Ginastera, sin descuidar las obras estrenos de autores argentinos. Las obras monumentales como los Gurrelieder de Arnold Schoenberg, Octava Sinfonía “de los Mil”, de Gustav Mahler y la Sinfonía Alpina de Richard Strauss, no escaparon a sus interpretaciones.

Durante el presente 2015, en la velada patria del 24 de mayo, la OSN, bajo la dirección de su titular, inauguró la Ballena Azul, donde a partir de la emblemática fecha tiene su sede permanente. El organismo transita el camino de su refundación y conmemora así también la vigésimasegunda temporada ininterrumpida del Maestro Calderón conduciendo al organismo.

En ocasión del presente concierto del día 24 de julio, la Ministra de Cultura de la Nación, Teresa Sellarés, lo distingue con la Dirección Emérita de la Orquesta Sinfónica Nacional, en reconocimiento por el alto nivel que el organismo logró durante su función de Director Titular, por su vasta trayectoria nacional e internacional, como así también por su aporte de altísimo valor a la Cultura Nacional.

Los integrantes de la OSN, saludan y abrazan con afecto al Maestro y auguran, a partir de esta justa distinción Emérita, el porvenir de nuevas y exitosas colaboraciones.

Ciro Ciliberto
Programador Artístico
Orquesta Sinfónica Nacional

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Pedro Ignacio Calderón fue nombrado Director Emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional

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El maestro se despidió del organismo que conduce hace 22 años con “La Pasión según San Juan”, de Bach, en La Ballena Azul del CCK.

La ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, distinguió el viernes 24 de julio al maestro Pedro Ignacio Calderón como Director Emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional.

La ceremonia tuvo lugar en La Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner, al finalizar el concierto en el que la orquesta interpretó “La Pasión según San Juan”, de Johann Sebastian Bach, junto al Coro Nacional de Jóvenes y el Coro Nacional de Niños.

Calderón fue reconocido por “su excepcional aporte a la cultura nacional”, según la resolución de la Ministra de Cultura, donde se destacan su “extensa trayectoria nacional e internacional en dirección orquestal” y sus “22 temporadas de conciertos ininterrumpidas como director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional”.

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A partir de ahora, el organismo —creado en 1948 y que, desde mayo de 2015, cuenta por primera vez con una sede permanente en el Centro Cultural Kirchner—, trabajará con Maestros invitados, con el objetivo de impulsar a jóvenes directores.

Tras recibir la distinción de manos de Parodi, Calderón fue ovacionado por el público. “Quiero agradecerle a la orquesta tantos momentos de música que hemos construido juntos y que son recuerdos imborrables”, dijo.

“Hoy empieza un nuevo camino pero sé que voy a estar siempre cerca de la orquesta, y alguna vez volveremos a hacer un poco de ruido musical organizado”, bromeó el director.

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Luis Roggero, concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional, se dirigió a Calderón en nombre del cuerpo de músicos: “Directores hay muchos, pero maestros hay pocos. Cada uno de nosotros, en estos 20 años, ha recibido una enseñanza de su parte. Por eso, maestro, nuestra enorme gratitud”.

En la última noche de Calderón al frente del organismo, la Orquesta Sinfónica Nacional ejecutó “La Pasión según San Juan”, junto al Coro Nacional de Jóvenes, dirigido por Néstor Zadoff, y el Coro Nacional de Niños, bajo la conducción de María Isabel Sanz. También participaron los solistas vocales invitados Philip Salmon, Alejandro Meerapfel, Leonardo Estévez, Mario De Salvo, Carlos Ullán, Maico Chia-I Hsiao, Víctor Torres, Soledad de la Rosa y Mariana Rewerski.

Pedro Ignacio Calderón, nacido en Paraná en 1933, es considerado uno de los directores de orquesta más importantes de Latinoamérica. Tuvo como maestros a Vicente Scaramuzza en piano y a Alberto Ginastera en composición.

Su debut en la dirección orquestal fue a los 20 años en Buenos Aires, al frente de la Orquesta Sinfónica de Radio Nacional. En 1994 fue nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional.

En una carta abierta, se dirigió a los integrantes de la orquesta:

A TODOS LOS INTEGRANTES DE LA 0RQUESTA SINFÓNICA NACIONAL

Estimados colegas: con las presentes líneas deseo despedirme de ustedes en mi carácter de Director Titular de nuestra orquesta ya que estos dos próximos conciertos serán los últimos que dirigiré con ustedes en ese carácter.

Hay sido un largo y muy importante período de mi vida el que dediqué a esta labor con ustedes y en el que pudimos cosechar muchos logros valiosos fruto de nuestra labor en conjunto. Me llevo el recuerdo de tantos momentos de alta intensidad musical que gratificaron profundamente mi trabajo con ustedes. Pero todo camino llega a su fin , y aquí ahora llegó el mío. Fueron muchos años y ya ahora me costaba mucho seguir con el mismo entusiasmo de siempre, de modo que está bien terminarlo aquí, en paz.

Les deseo todo lo mejor para vuestro futuro y con todo gusto apreciaré el poder volver a hacer música nuevamente con ustedes.
Gran abrazo.

Pedro I. Calderón